Contracultura e Inversión de valores.

                  CONTRACULTURA E INVERSIÓN DE VALORES. Una aproximación al hombre actual

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CONTENIDO: INTRODUCCIÓN. 1.- CONTRACULTURA: 1.1 ¿Un Movimiento nuevo?; 1.2 Pensamiento y acción; 1.3 La cultura alternativa. 2. INVERSIÓN DE VALORES: 2.1 Rasgos comunes; 2.2 Valores que se rechazan; 2.3 Nuevos valores: 2.3.1 VITALISMO; 2.3.2  PERSONALISMO; 2.3.3  ESTADO DE INOCENCIA.  CONCLUSIÓN FINAL.

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Asistimos a una crisis cultural y moral que para algunos significa y para otros augura el caos. De lo que no hay duda  es que nuestra sociedad está cambiando, si la comparamos a las de otras épocas, a ritmo de vértigo. Y no me refiero lógicamente a los aspectos tecnológicos o científicos que parecen tener como meta ‘el logro de la felicidad”, me refiero a algo que unas minorías más sensibilizadas por su formación espiritual o cultural detectan mudas y atónitas. Existe una auténtica inversión de los valores tradicionales de la que la gran masa es protagonista y, lo que es más triste, lo ignora. Ya Ortega dijo que la masa está como “anestesiada”, o como otro escritor contemporáneo ha señalado “subnormalizada”.

Los marcos de referencia valorativos se han roto y los valores tradicionales de honor, libertad, bien común, honestidad, generosidad, veracidad, etc., son interpretados a capricho, por lo que en nuestra sociedad actual subyace una situación de pugna soterrada e imposibilidad para la convivencia que amenaza surgir y de hecho surge con excesiva frecuencia creando situaciones fuertemente dialécticas. Cabe hablar de subversi6n cultural y mutaci6n de valores latentes en todas o casi todas las esferas de la vida privada y pública, sobre todo, dentro de la familia y en la escuela —y al decir “escuela” no me refiero sólo a la universidad—.

Existen numerosos trabajos publicados sobre este fenómeno o movimiento. Nuestro propósito no es tanto señalar las causas o cuantificar sus efectos cuanto indagar científicamente en el origen de la situaci6n actual y señalar, si ello es posible y a grandes rasgos, el cuadro de valores rechazados y aquellos por los que se quiere suplantar, tarea difícil por la vaciedad de esa alternativa. Todo ello dentro del campo no social, económico, moral o político sino en el más específico de la cultura. No es posible, sin embargo, comprender el fenómeno de la transvaloración si no hacemos referencia a y analizamos el movimiento contracultural.

1.-CONTRACULTURA:

1.1 ¿Un nuevo movimiento? Se nos habla de ruptura de las coordenadas intelectuales, morales y sociales; los valores tradicionales de comportamiento y pensamiento no sólo son puestos en tela de juicio sino que se intenta establecer unas maneras diferentes, contradictorias de vivir y de pensar. Esto es, de alguna manera, Contracultura. Se trata de un vago sentido de conspiración, de enfrentamiento, un estado de rebeldía contra todo aquello que ha constituido la estructura de nuestra civilización milenaria. La Contracultura no ha surgido de la nada ni puede interpretarse como el elemento de cambio histórico que conlleva todo cambio generacional. Cierto tipo de Contracultura ha surgido en todos los lugares, en todas las épocas y en todas las situaciones para acabar deglutida por la colectividad. Pero si esos movimientos adquieren el carácter solidario de “liberación” dejan de ser un fenómeno intrascendente, una actitud de simple repulsa o protesta, para adquirir todas las características de un nuevo movimiento.

Los orígenes de la Contracultura se remontan a la época de la posguerra y, como ha señalado M. Maffi (1), es necesario buscar su auténtica matriz cultural y política en la “beat generation”.Los años cincuenta son años de malestar, inseguridad y miedo, de sickness” profunda e inexplicable. Los «beats» fueron el catalizador de esa realidad. Es precisamente en estos años cuando aparece el término “underground’ (subterráneo) en amplios sectores del mundo de la comunicación con una connotación de clandestinidad y conspiración. La “nueva sensibilidad», íntimamente relacionada con la juventud americana y europea iba en la siguiente década a conseguir abrirse camino y lograr una verdadera entidad saliendo del “subterráneo» en que naci6 para recibir otros nombres: contracultura» «nueva cultura”  «subcultura” ,“cultura alternativa”, etc. Roszak, el gran teórico de la Contracultura, entiende por tal “lo que está emergiendo del mundo de los jóvenes”….”una cultura tan radicalmente desafiliada o desafecta a los principios y valores fundamentales de nuestra sociedad que a muchos no les parece siquiera una cultura sino que va adquiriendo la alarmante apariencia de una invasión bárbara”(2).
La Contracultura es, de un modo u otro, la contestación juvenil a  las contradicciones planteadas por la tecnocracia (3). N. Caparrós en su ensayo “LAING en la Contracultura» (4) señala a este respecto que la Contracultura tendrá que elaborar de un modo coherente”respuestas alternativas de tipo práctico frente a valores tradicionales tales como la competitividad, el racismo, el control, la posesividad, el consumismo, la utilización, el desplazamiento, el cientifismo, el culto a la planificación, la religiosidad desplazada a los objetos, el antropomorfismo, la estética platónica y la represión sexual”.
Todo el movimiento y su conmoción inicial arrancan a la reacci6n ante el mundo construido, orientado y dirigido por los técnicos. La FREE UNIVERSITY OF BERKEY —recordemos que el mayo francés del 68 fue la violenta versión europea de lo que sucedió pacíficamente en el campus de esta Universidad americana en 1967— acoge a los profesores que disienten de la universidad establecida y crea una universidad ”libre” bajo el lema “Libera tu mente, libera tu cuerpo, libérate. Educación libre. ¡Poder para el pueblo!” Las sit-ins  o sentadas multitudinarias que rechazan no sólo el reclutamiento para la guerra del Sureste asiático sino el orden académico, considerado excesivamente severo, y la complicidad de las universidades americanas con el Establishment en la fabricación de armas para ésa u otras guerras constituyeron el medio más corriente de protesta e iban a inspirar y estimular a los estudiantes franceses del 68. “L’imagination au pouvoir!”, con toda la carga, ingenuidad y belleza que indudablemente conlleva, constituyó una de las más atractivas consignas del movimiento contracultural. Pues bien, tal consigna,de origen surrealista—“Todo el poder para la imaginación”— . tenía sus antecedentes en las revueltas estudiantiles de esta universidad. La FUB estructura sus cursos de verano con materias tan dispares, libres y absurdas como: ”Danza africana; aikido; apreciación del arte; mitología romántia americana;judaísmo; arqueologÍa; astrología y yoga;ba1let; construcción de bicicletas;blúes y jazz;la cábala y el misticismo judío; cerámica; comunidad de never-land; ,. , ..guitarra flamenca; cerveza casera; cómo encontrar trabajo; masajes; labores de punto, etc.” Cuando la primera Universidad Libre europea, la Antiuniversidad de Londres, abrió sus puertas en 1968 sus programas estaban dedicados a “anticulturas, antientornos, antipoesía, antiteatro, antifamilias y contrainstituciones”.Con toda seguridad, faltaba un programa:”el antitodo” de  carácter previo o se1ectivo, mística(¿antimística?) de los nuevos tiempos. La descripción del curso —“De los comics a la danza de Shiva: Amnesia espiritual y fisiología de la autoenajenación”— es altamente ilustrativa: Secuencia libre de situaciones con final imprevisto. Vibraiones constantes altamente importantes. Exploración del espacio interior, desmantelamiento del robot humano, importancia de los productos psíco-químicos, transformación del Hombre Europeo Occidental. Materiales: Artaud,  Zimer, Gurdjief, W. Reich, K.Marx, textos gnósticos, sufitas y tántricos, relatos autobiográficos de locura y estados de éxtasis de consciencia. Pop art y prosa del siglo XX”(5).

Esta actitud juvenil, a diferencia de otras de pasadas épocas tiene sus maestros y esto es importante y, como ha señalado C. Sarrias (S.J.) en su artículo “CONTRACULTURA”,  publicado en el nº. 905 de ”Raz6n y Fe”, no tiene nada que ver ni con la “diáspora de jóvenes marxistas de la vieja escuela”, ni siquiera con esa juventud que se aferra a un estilo de vida que ha recogido el reciente film  “Vote McKay”,  presentado en España con el título “El Candidato”.

La Contracultura será “ese saludable instinto que rechaza, tanto a nivel personal como político, la violación sin entrañas de nuestra sensibilidad humana”(6). Se trata de una búsqueda de novedad, una voluntad de encontrar cauces diferentes a ese callejón sin salida de que habla Tierno Galván en sus confusas y mediocres reflexiones sobre la rebelión juvenil (7). Lo que el dios Moloch, burgués y todopoderoso, de la sociedad tecnocrática quiere enterrar vivo con mayor ansia es el poder curativo de la imaginación visionaria, según Allen Ginsberg —uno de los grandes poetas beatniks— en su “Aullido” (Howl), el gran poema de la Contracultura, muy conocido por su frase de apertura: He visto a las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura.

El papel de los jóvenes hip es el de los mercaderes arrojados del templo o el de los ébrios y furiosos centauros irrumpiendo en las fiestas civilizadas y siendo arrojados por el dios Apolo, guardián de la cultura ortodoxa, tal como aparece en la ”invasión de los centauros” plasmada en el frontón del templó de Zeus en Olimpia. Y, por absurdo que parezca, es el ejemplo cristiano frente al Imperio Romano y el de Apolo vencido por los anárquicos centauros los que más invocan estos jóvenes rebeldes.

(Continuará).

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