Cuando el tiempo es herida

Poemario compuesto por 26 poemas en verso libre. Carácter intimista, con un cierto sesgo de nostalgia y tristeza por los efectos del tiempo en el corazón del poeta. No quiere ser pesimista pero puede que no lo haya logrado del todo. Se incluyen cuatro poemas.

1

  Busqué el amor como el mar buscó siempre

                                                                                           el azul enterrado en sus confines.

Y hubo amor, mas nunca fue cosecha,

tan sólo una labranza esperanzada,

porque, ¿quién lo llamó dardo sutil,

o brasa o fuego? ¿Quién hizo de él

esencia, vital magma, inundación,

liturgia de la hartura?

Apenas encontré palabras

para ser entendidas, que sirvieran,

que fueran algo más

que sonidos humildes de la boca.

Apenas pude conocer el rito

que en los brazos encuentra

calores y cobijo,

la fórmula del pulso y de la hondura,

la magia que en la sed encuentra el gozo.

Refugio es la memoria,

donde la ausencia es mano de perfiles

y tiene rostro de mujer,

donde el tiempo flirtea

y es seda entre los dedos

y donde un simple guiño compromete

y te hace reo

de culpa adolescente,

porque ya a estas alturas

el amar es un darse en los adentros,

la afirmación del hombre que proclama

que la suya es efímera miseria.

2

El mar es siempre grito de cascadas,

rumor de verdes algas,

cadencioso repunte

de coral y madréporas.

¡Cómo estalla entre gozos

con olor a salitre

haciendo de las aguas

blancas nubes de risas!

¡Cómo azota los altos farallones

que aparecen tal caídos velámenes

aullando entre las calas!

Llega hasta aquí su llanto, su gemido,

su voz de mansedumbre,

su música aturdida, tan lejana,

jadeantes, tenebrosos ronquidos

de beodos laúdes.

*

3

 Siempre el atardecer nos trae voces

que llegan sin llamarlas.

He sentido la tuya,

tan clara y ruborosa,

tan herida de música y caricia,

cálida como lámpara o rescoldo.

Y he vuelto sin querer a las riberas

de tiempos y lugares

llamados del olvido,

a cánticos de luz hechos mementos,

los que en tu boca siempre fueron

feliz cosecha del recuerdo,

agua fresca y sol de primavera,

río de pétalos que yo en tus labios

llamé prados de Dios,

efímeros edenes

de dones e inocencia.

*

4

 Una luna total,

un cuenco de azahares

altísimo, imposible,

danzando con su rayo entre las ramas,

un derroche de luz

en torres y veletas

derramando sus dones

por claveles marchitos

en las viejas terrazas,

jugando con el nácar

con que cubre tejados,

dormidas siluetas,

esta luna, este gozo

que entre ocasos asoma,

donde el alma se esponja

desangrada y silente.

¿Por qué, ay, corazón te desesperan

las lilas de la noche

si la luna y sus lumbres

son párpados abiertos

que a las cosas te acercan?

*

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