Poevaria

Este poemario es una especie de desván o cajón de sastre en donde he ido almacenando poemas que no cuadraban por  su tema en ningún otro y que fueron escritos por su autor  en distintos momentos y circunstancias. Carece, pues, de unidad, con la excepción de los Sonetos-Homenajes (9 en total). Incluyo en la selección el «Decálogo interior»; «Los vinos andaluces y sus ecos en la Torre de la Merced de Rota» en estrofas aliradas (escritas a propósito del recital sobre «los ángeles del vino» dado por los Hermanos Murciano en Rota en agosto de 2012); el Soneto a Pemán, que recité ante el propio poeta gaditano en el Colegio de la Carmelitas de San Fernando (Cádiz) en el homenaje que  la Real Academia de San Romualdo le dedicó con motivo de su 84 cumpleaños y unos meses antes de su fallecimiento). Finalmente,  dos sonetos escritos días después de la muerte de grandísimo poeta y entrañable amigo José Luis Tejada.

 

DECÁLOGO INTERIOR

_____________________
                          (Para mi familia. Para mis amigos.  Para mí mismo).

Vive la vida, ese don
que es regalo de unos días.
Vívela sin rebeldías,
pon razón en sinrazón.

Sé prudente y ponle casta,
que el rencor no te obnubile
mas al que te ofenda dile
que el pretenderlo no basta.

Trabaja a tope, animoso,
cumple el deber a conciencia,
una dosis de paciencia
dará a tus noches reposo.

Que la soberbia no anide
en los recodos del alma,
lleva en tu rostro la calma
y da cuando se te pide.

Huye lo fácil, receta
sea exigencia a diario
y que nunca el vil denario
sea tu dios, final, meta.

En política y creencias …
dirás lo que des por cierto,
no es bueno ni es nunca acierto
desvelar tus preferencias.

Si el vivir es dentellada
y rosario de dolores
es también brocal de amores
en tu carne desmayada.

Sé abierto y tolerante,
moderado, algo optimista,
y nunca pierdas de vista
que es el otro el importante.

Que no te pueda el fracaso,
que no te duelan sus pozos,
que si el perder no da gozos
el triunfar es bien escaso.

Y si el humor no es tu fuerte
ni la sonrisa el talante
sé feliz, que es lo importante:
¡es cosa de vida o muerte!

***

LOS VINOS ANDALUCES Y SUS ECOS EN LA TORRE DE LA MERCED ROTEÑA 

(Poema en sonetos alirados o estrofas de F. de la Torre- s.XVI)

_____________________________________________________________

Nos nacieron los vinos andaluces

de las cepas fenicias y romanas,

tomaron el calor de nuestra tierra,

tierra de luz y calma.

Jerez en el principio, y más tarde

los Málaga, Sanlúcar, y Chipiona,

los Chiclana, Montilla y los Moriles

canto, sabor y aroma.

Hijos del agua y del sol ardiente

y criados por los pechos de la luna,

los cuidaron celestes viñadores

con mimo y con ternura.

Y por septiembre las uvas ya maduras,

de pulpas prietas y de piel canela,

rubias de ámbar, reventando jugos,

ansían la solera.

Tiene el vino… donaire, tiene el don

de alegrarnos la vida, de ponernos

almíbares y gozos en las bocas,

en los ojos, destellos.

¡Qué oscuro el mundo sin la luz del vino!

¡Qué triste sin su risa y sin su copla!

¡Qué pobre sin la música sonando

al brindis de las copas!

Alzadla. Y llevándola a los labios,

probad los sorbos de dulzor que ofrece,

su cantiga de besos y de amores,

su fuego tibio y leve.

¿Quién, el color del núbil cristalino,

quién, ese incendio sin herida o llama,

quién, los cantares de los ruiseñores,

y el júbilo que emana?

¿Quién sino Tú, Señor, con el milagro

de hacer del agua vino con solera

sin siembra, cepas, vides ni racimos,

ni sueño de bodegas?

***

A JOSE MARÍA PEMÁN

(Al poeta, en su 84 cumpleaños)

____________________________

Con el ingenio de un juglar señero

cantaste a nuestro Sur, su angelería.

De soles, luz y mar de tu Bahía

llenaste las alforjas, salinero.

Por arte de algún duende o por tu fuero,

por tu saber y tu gaditanía

el Séneca volvióse a Andalucía

a hacerse gaditano y marinero.

Alfarero de ensueños, voz precisa,

gozosa granazón y grave risa,

espejo de este Sur de resplandores.

Con ese buen hacer de pluma y pico

hiciste con tu gracia un abanico

que aquí dejó sus aires y colores.

    *

  A JOSÉ LUIS TEJADA

1

                                   (Ante su tumba)

 En este hueco elemental reposa

en parda claridad de carne hurtada

un hombre bueno, voz que, así segada,

la Muerte nos hurtó por envidiosa.

En este pozo de dolor, gozosa,

la mano amiga, sin calor y ajada,

echa raíces en la tierra hoyada

y aguarda otra vida más gloriosa.

A tu nombre, a tus versos somos fieles.

Ni el tiempo, que es de escoria vertederos

ha minado  esa voz tan pura y tierna

ni agriado la dulzura de tus mieles.

¡Que guíe Dios tus pasos, tus senderos

por esa Tierra celestial y eterna!

 *

 

2

Al fin ya sabes que la Muerte impía,

amargo el beso, con abrazo helado

sin vuelo te dejó, tan desalado,

azor de la más alta poesía.

¿Qué fue el morir? ¿Quizás un dulce sueño?

¿Un estertor?, ¿traspié?, ¿ansiada calma?

¿Bello canto de cisne cuando el alma

sólo ansía volar hacia su Dueño?

Tan ido y tan presente, hermano, amigo.

Rememorando tus recuerdos sigo

negándome a aceptar verdad tan cruda.

Nos dejaste, sin más, pero barrunto

que algún verso estarás poniendo a punto

que a Dios le gustará, no tengo duda.

***

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