El solo amor

«El solo amor» consta de 42 poemas de tono exclusivamente lírico, el amor en todo su esplendor como modo de vida y tabla a la que se aferra el hombre, como un náufrago en el mar proceloso de la existencia. Variedad de estrofas: Sonetos, cuartetas, romances, verso libre…. Poemario rico en imágenes y en un tono muy clásico. Se incluyen aquí los dos primeros poemas y el bellísimo, para mi gusto, con que se cierra el libro –«Cuando me miras y ríes-.

1
Al ayer y al hoy, que es la vida en suma,
los quiso Amor y ató con su cadena,
espina y rosa, cardo y azucena,
para el cuerpo luz, para el alma bruma.

Está el Amor detrás, está al acecho,
sus perros y ladridos nos persiguen.
sus cantos de sirenas nos consiguen
y ames o no te dejará maltrecho.

Nos hace lazarillos del deseo,
aprieta con sus nudos y porfía,
nos cubre de promesas y arrebato.

Dulce es su canto, tierno su aleteo,
caricia ardiente que se torna fría,
felicidad nos da por sólo un rato.

2

Iba por la calle, olía
a jacintos y azaleas,
empezaba a atardecer,
cercana la primavera.

Una mujer rubia y clara,
trigal viviente en la acera,
de amor llenaba la tarde,
y de claridades nuevas.

Pugnaba el aire en la falda
de aquella mujer cenceña
y un abanico se abría
de redondas azucenas.

Y al abanico rebelde
─estampa lírica aquella─,
lo cerraban sus dos manos
de aurora y caricias frescas.

Entonces quise ser aire,
desnudarla toda entera,
tocar con ráfagas tibias
aquel blandor de gacela.

Mejor que aire ser viento,
levante de beso y seda
por dejar yo, burla al aire,
lo que el aire no pudiera.

Urna de nácares limpios,
blancura de nieve o cera,
el verla me causó heridas,
ésas que nunca se cierran.

Joyeles de pedrerías
bajo su falda ligera,
sagrario bello y desnudo
donde alegrar las tristezas..

No haya velos ni ropajes,
ni nube, sombra siquiera
que puedan ocultar, crueles,
aquel reventón de estrellas.

Ella, tan dulce y hermosa,
al fin me miró risueña.
Iba repartiendo amores
y a mí no me dio moneda.

3

Cuando me miras y ríes
con risa de niña mala
el corazón se desboca,
¡potro en veloz galopada!
Cuando me dices “¡Te quiero!”
y alargas tu mano blanca
me la acerco al corazón,
¡paloma de fácil ala!
Pero si me dices “¡Quita!”,
no quito ni pongo nada,
tan sólo pido y suplico,
¡mendigo de tu piel nácar!
Nunca me digas “¡No quiero!”,
rencorosa tu mirada,
porque tú sabes qué soy,
¡yedra a tu cuerpo enredada!
Yo, viento buscando nave,
tú, nave que mi viento arrastra,
hermosa la singladura,
¡viento a su nave abrazada!
●●●

Anuncio publicitario

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: