Los ojos de mi abuelita y otros poemas infantiles

«Los ojos de mi abuelita y otros poemas infantiles» es un libro de poesía dedicado a los pequeños. El verso de arte menor (en especial, heptasílabos y octosílabos) es el predominante, como instrumento más apropiado para el tono y el contenido de este tipo de poesía. Gracia, ritmo, ingenuidad y colorido del lenguaje es lo que se busca. No sé si está logrado. La selección que se incluye comprende los poemitas «María Antonieta», «Diálogo del niño soñador con su madre» y «Primavera».

1

 MARÍA ANTONIETA

____________________

Es María Antonieta

una conejita

dulce y pizpireta.

Tiene sus patitas

suaves como seda,

blandas pezuñitas.

Y sus dientecillos

no quieren lechuga,

sino azucarillos.

Su lengüita fina

se mueve y relame

con gracia y rutina.

Si come verdura

lo hace despacio,

con grande finura.

Mueve su hociquillo

cuando huele cerca

el verde tomillo.

Le salen ampollas

cuando  come y rumia

un puerro o cebolla.

Mas no con la aliaga

porque si la come

la boca se enjuaga.

¡Ay qué sibarita

es María Antonieta!

 ¡Ay que señorita!

                                                                                                                                      *

2

         DIÁLOGO DEL NIÑO SOÑADOR CON SU MADRE

__________________________________________

— Te digo que sí, mamá.

     Te digo que sí la vi.

   Una jirafa gigante

             con un cuello chiquitín.

  — Es uno más de tus sueños,

        ¿Y qué más viste? Di.

                                                                                                              — Un burrito con tres patas

       pero que corría a gatas.

Y un elefante

como una montaña

sin trompa delante.

—¡Qué niño!

Tanta fantasía

yo nunca la vi.

-—Sí, mamá, y un colibrí

cantando no pío, pío.

Cantaba ki-ki-ri-kí.

— Mira, Luisito,

tienes mucha maña

para que me crea

tus grandes patrañas.

—Te digo, mamá, que sí,

y más cosas que yo vi.

Un cantarín arroyito

atravesaba el jardín

repleto de pececitos.

El arroyo nos regaba

las flores y el limonero

cubierto ya de limones

para asombro del abuelo.

Y una hormigonera

tirada por burros.

No echaba cemento

pero hacía churros.

— Y yo una vez vi volar

una liebre por los aires,

¡nadie la podía cazar!

— Pero, ¿qué dices, mamá?

¡Si una liebre,

por mucha liebre que sea

no puede nunca volar!

      *

   3

       PRIMAVERA

_______________________

Primavera, vientecillo

que en el jardín quiere estar.

Una brisa bullidora

por doquier se viene y va.

Se abrió la flor del almendro

cuando el campo despertaba.

Los valles ya florecían

y eran sábanas de plata.

Llegaba un aura de sones

desde la aldea lejana,

eran ecos repitiendo

los sones de una campana,

El sol se acuesta en la tarde

con sus rayos amarillos.

Reverbera en los cristales,

se duerme en los tejadillos.

Que se derramen las flores

por los valles, los oteros,

que se cubran de colores.

Ya revienta el manantío

de los bosques y sembrados,

ya está próximo el estío

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